1. Hai Ngoc

Mientras los cantos de las aves despiertan a los madrugadores en la granja, uno de sus residentes ya está levantado. De hecho, él nunca duerme, ni una vez desde hace 33 años. Cualquiera pensará que no dormir durante tanto tiempo puede tener sus consecuencias, pero no para este hombre en la provincia central de Quang Nam que nunca se ha enfermado después de tres décadas de insomnio. Su incapacidad para dormir no sólo lo ha hecho famoso, sino que también representa un fenómeno milagroso merecedor de un estudio científico.
El hombre de 64 años llamado Thai Ngoc mejor conocido como Hai Ngoc cuenta que no pudo dormir una noche después de que le dio una fiebre en 1973, y ha contado infinitas ovejas durante más de 11700 noches consecutivas de desvelo. “No sé si el insomnio ha impactado en mi salud o no, pero todavía estoy saludable y puedo hacer las labores de la granja normalmente como otros” dice Ngoc. Para probar su salud, el viejo residente de la comunidad de Que Trung, distrito de Que Son dice que puede cargar dos bolsas de 50 kilos de fertilizante por 4km de carretera al retornar a casa todos los días.
Su esposa dice “mi esposo antes dormía muy bien pero estos días ni el licor puede dormirlo“. Afirma que cuando Ngoc fue a Da Nang para que lo examinaran los médicos, éstos lo encontraron perfectamente saludable, excepto por una pequeña falla en el funcionamiento del hígado.
El hombre actualmente vive al pie de una montaña en su granja de 5 hectáreas, cuidando de sus cerdos y gallinas todo el día. Sus seis hijos viven en Que Trung. “He intentado con pastillas para dormir y la medicina tradicional vietnamita pero nada funciona, ni siquiera para dormir por unos cuantos minutos“, dice.
El director del Hospital Mental Hoa Khanh en Danang, Phan Ngoc dice que los desórdenes del sueño a menudo causan anorexia, letargo e irritabilidad. Pero existen los casos especiales en los que la gente con esos problemas puede manejarlos y aún vivir y trabaja normalmente, aunque es un porcentaje muy pequeño en realidad.
2. Sanju Bhabat

Sanju Bhagat es un tipo que vive en la ciudad de Nagpur en la India. Siempre vivió con su vientre grande pero nunca se había preocupado por la razón de su tamaño. Una noche de junio de 1999 comenzó a sentirse mal, tanto así, que incluso le costaba respirar y moverse con comodidad. Los doctores pensaron que se trataba de un tumor o algo similar, y estaban en lo correcto.
Fue internado y durante la operación al hacer unos cortes una enorme cantidad de líquido cayó al suelo. Los doctores se sorprendieron al darse cuenta que al interior del vientre había organos, pelos y huesos de una criatura humana. Un cuerpo al interior de su cuerpo. El hermano gemelo de Sanju había sido consumido por su estómago.
Este caso es muy raro, y ocurre cuando un feto queda atrapado dentro de su hermano. El feto atrapado puede sobrevivir como parásito incluso más allá del nacimiento, formando una estructura umbilical que vive de la sangre hasta que crece tan grande que comienza a dañar el anfitrión punto en el cual se debe intervenir.
3. Schoichi Yokoi

El 24 de enero de 1972 fue encontrado Shoichi Yokoi, el soldado japonés que sobrevivió durante 28 años en la isla de Guam, ignorando el final de la guerra. Yokoi era sastre de profesión cuando fue llamado para integrar el ejército imperial, durante la Segunda Guerra Mundial. Primero fue destinado a China, y en 1944 a la isla de Guam, en el archipiélago de las Marianas, Pacífico Sur. Cuando las tropas estadounidenses tomaron la isla, la mayoría de los 19.000 soldados japoneses murieron en combate y alrededor de dos mil huyeron a la selva y se entregaron cuando Japón se rindió. Pero un pequeño grupo de supervivientes permaneció escondido en la selva, posiblemente porque ignoraba que la guerra había terminado. Uno de esos hombres era el sargento Shoichi Yokoi, quien se ocultó junto con ocho camaradas que fueron muriendo hasta dejarlo completamente solo.
Durante 28 años vivió en un lugar terriblemente inhóspito, alimentándose de cangrejos, ratas, caracoles, anguilas y frutas, y cuando su uniforme se deshizo, elaboró ropa con cortezas de árbol. Aunque llegó a escuchar alguna noticia sobre el fin de la guerra, supuso que se trataba de propaganda estadounidense, y cumpliendo su promesa de no entregarse al enemigo, permaneció en la selva. En esta fecha dos cazadores lo vieron mientras pescaba, y cuando trataron de hablarle Yokoi salió corriendo y se refugió en su cueva. Finalmente fue rescatado, regresó al Japón, donde se lo recibió como un héroe y allí declaró que sentía vergüenza por no haber cumplido su misión. A pesar de los cambios tecnológicos, se adaptó muy rápido a su nueva vida, escribió dos libros y trabajó en televisión en un programa de tácticas de supervivencia. Murió en 1997 después de haber manifestado su desencanto por el Japón moderno.
4. Mehran Karimi Nasseri

Los ultimos 16 años en la vida de Mehran Karimi Nasseri son toda una historia. Calificado como el caso más extraño en la historia de la inmigración mundial, el nombre de Karimi ha estado en miles de articulos de periódicos, documentales de TV, ensayos universitarios y próximamente hasta en una película de Hollywood, y aún así sigue siendo increíble. Es iraní, profesor de matemáticas de profesión y un gran conversador; se le puede encontrar en la terminal A del aereopuerto Charles de Gaulle, y no es que ahí trabaje; ahí vive. La razon que lo tiene en este lugar es una nunca registrada combinacion de muy mala suerte, burocracia europea y … un poco de locura.
Resulta que Karimi o Sir Alfred -como le gusta que le llamen- era un opositor al gobierno iraní, fue expulsado de su país y en 1988 se dirigió con rumbo a Londres en busca de asilo político. El vuelo a Londres hace escala en París, donde tiene que cambiar avión. En su corta estadía en el aereopuerto francés, alguien le roba todos sus documentos y lo deja sin pasaporte. Karimi decide tomar el vuelo a Londres e intentar explicar a las autoridades locales lo sucedido; sin embargo no tuvo éxito y fue deportado nuevamente a Francia. De regreso en Charles de Gaulle, las autoridades no lo dejan entrar a suelo francés y lo arrestan por entrar ilegal. Por no tener documentos y ser un opositor del gobierno iraní, no puede ser deportado y es condenado a pasar el resto de sus años arrestado en el aereopuerto de París.
No es difícil encotrar a Sir Alfred en la terminal A del aeropuerto galo; de hecho, es una persona con muchas amistades, no solo entre los empleados locales, sino también con viajeros frecuentes, periodistas, etc. Recibe diariamente cientos de cartas de amigos y desconocidos; las guarda casi todas y come todos los días en los restaurantes de comida rápida de la terminal. De hecho, al no tener ingresos vive de la caridad, recibe ayuda de mucha gente, siempre y cuando no sea dinero. Sir Alfred ha sabido crear una vida sin necesidad del dinero; solo de la amistad.
Su dormitorio es una esquina de la terminal; su cama, una fila de incómodos asientos rojos; su baño, el baño público del aeropuerto, y sus pertenencias las transporta en una carretilla para maletas. Lo único que no transporta es su identidad; él mismo se considera ciudadano de Charles de Gaulle o -por momentos- ciudadano del mundo.
Innumerables campañas en su favor se han realizado para presionar a las autoridades a darle un estatus legal. Estas han estado acompañadas por reportajes y documentales como el realizado por Hamid Rahmanian y Melissa Hibbard y presentado en el Festival de Cine Árabe en Nueva York. El último intento es una película de reciente estreno dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Hanks. La pelicula se llama “Terminal” y está basada en la vida de Karimi Nasseri.
El caso de Sir Alfred fue asumido por el abogado francés de derechos humanos Christian Bourget, quien, después de once años, en 1999, logró que las autoridades locales le concedieran la residencia. Sin embargo, ante la buena noticia Sir Alfred no mostró mucha alegría y se negó a abandonar su vida en el aereopuerto; de hecho, decidió continuar su rutina de todos los días. Y es que once años viviendo en el aeropuerto lo aleja totalmente de la vida mundana, en donde las amistades son más difíciles de mantener, y vivir de la caridad tiene que ser sustituida por el trabajo.
Pero, al preguntar a Sir Alfred ¿por qué no aprovecha su libertad?, él argumenta que las autoridades lo han registrado como iraní y el ya no es iraní y exige ser registrado como británico. Gente que lo conoce sabe que, durante sus estadía en Charles de Gaulle, Sir Alfred ha afirmado ser sueco,danés y hasta finlandés.
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